La muerte de Don Ramón Durán García

Un artículo alertador y gravemente preocupante de Raúl Ramírez Bahena. ¿Por qué tienen que perseguir a los narcotraficantes con tanta vehemencia? Si al menos se analizara seriamente la posibilidad de legalizar la marihuana y algunas otras drogas se acabaría el problema por esa parte por lo menos. Que se persiga a los delincuentes, que se ayude a los adictos, que se atiendan la salud mental de las personas, pero ¿que se persiga a los que posean marihuana? Desde hace tiempo que esta situación me parece muy bizarra, y ahora vemos las consecuencias. Esto está desarticulando al ejército mexicano… uno se pregunta ¿con qué fin? FFM

De: Joaquin Bohigas <jbb>
Fecha: 11 de abril de 2011 14:12
Asunto: Fwd: LA MUERTE DE RAMON DURAN

Para: Red Calidad de Vida <redcalidad.de.vida>, Todos IA-Ensenada <ia-en>

Denuncia extraordinaria …

Por la importancia y gravedad del asunto, envío a ustedes el presente artículo para su atenta consideración y difusión.
Un abrazo,
RAUL RB

LA MUERTE DE DON RAMON DURAN GARCIA

Por Raúl Ramírez Baena*

Vamos a continuar de la mano del Ejército combatiendo firmemente al crimen organizado
hasta restablecer la tranquilidad que merecen los bajacalifornianos. Por ello, el honorable
Ejercito Mexicano seguirá trabajando de manera comprometida y de la mano
con los tres órdenes de gobierno con el fin de tener mayor seguridad en todo el país.

José Guadalupe Osuna Millán, Gobernador Constitucional de Baja California

En ocasión de la toma de protesta de la Canaco-Tijuana, 7 de abril de 2011

Don Ramón Durán García, empresario ganadero ensenadense de 84 años de edad, vivía gravemente enfermo en el poblado de Maneadero, Mpio. de Ensenada, con su hija María Guadalupe Durán Durán, su yerno Javier Delgado Luna, comerciante de verduras, y su nieto Javier Delgado Durán, de 12 años, estos dos últimos, ciudadanos estadunidenses.

El 7 de marzo de 2011, sin proponérselo, su destino y el de su familia cambió trágicamente al irrumpir de manera violenta en su domicilio, durante la noche, un comando no identificado de 6 hombres fuertemente armados, encapuchados, vestidos de negro y sin identificación, que entraron disparando, según los peritajes ministeriales.

Javier Delgado vio amenazada a su familia, su patrimonio y su vida, y en legítima defensa abrió fuego con un arma propiedad de Don Ramón, hiriendo a dos de los intrusos. Eso bastó para que se desatara el infierno: era un comando de Inteligencia Militar que acudía sin orden judicial en busca de drogas y de armas, después de irrumpir violentamente en otros domicilios, respondiendo a una “denuncia anónima”. Los militares trataron de abatir a los miembros de la familia desconectando el gas LP de la casa, provocando una explosión. Además, “sembraron” en el domicilio drogas y armas que extrajeron de los vehículos militares, según versiones de testigos a la prensa local.

El resultado final fue que las cuatro personas, incluido el menor, fueron trasladados al cuartel militar El Ciprés, donde continuó la tortura para Javier Durán y su esposa María Guadalupe. Después, los trasladaron a las instalaciones de la PGR en Ensenada, y de ahí, al Cereso de La Mesa en Tijuana. El menor finalmente fue entregado a los familiares no sin antes amenazar con entregarlo al DIF. El saqueo por los militares fue inclemente, dejando en la ruina total a la familia. Simplemente se llevaron todo: muebles, aparatos eléctricos, valores, dinero, escrituras, documentos personales y hasta la comida.

Ante la gravedad de la salud de Don Ramón Durán, que se agudizó después de la amarga experiencia y de casi un mes detenido en La Mesa en Tijuana (dormía en una silla y sin cobijas), la familia logró la autorización del Juzgado de Distrito para su traslado al Cereso de Ensenada con el objeto de estar cerca de él y cuidar su salud, al igual que a la pareja. El 4 de abril de 2011 la policía federal realizó el traslado a Ensenada, sin embargo, por las complicaciones de salud de Don Ramón, éste falleció durante el viaje en ambulancia del Cereso al Hospital General del Puerto. Su corazón no pudo más.

¿Qué autoridad se hará responsable ahora por su muerte? ¿El ejército, la PGR, el poder judicial federal, la SSP estatal encargada de su custodia e integridad? ¿Nadie? ¿Por qué no se aplicó a Don Ramón la previsión de ley que establece la custodia domiciliaria de los detenidos mayores de 70 años? ¿Don Ramón se agregará a la estadística de “daños colaterales” provocados por la guerra de Calderón, o ni eso?

Varios sectores exigen a los legisladores que endurezcan las penas a los delitos de secuestro, robo con violencia y otros; que se implementen los “toques de queda” contra menores, la cadena perpetua, la pena de muerte y se reduzca la edad penal. Pero nadie ha exigido que se endurezcan las penas por las violaciones graves a los derechos humanos que cometen los agentes del Estado, policías y soldados, como la desaparición forzada de personas, las ejecuciones extrajudiciales, los allanamientos y cateos ilegales, la detención arbitraria, el arraigo, la incomunicación y la tortura.

No escuchamos a una clase empresarial del tipo Mario Escobedo, ex dirigente de la Canaco en Tijuana; al Consejo Ciudadano de Seguridad Pública de José Carlos Vizcarra, a los Madrugadores, Leones, Rotarios, los Colegios de Abogados, los académicos, la jerarquía católica, los gremios de periodistas y los partidos políticos exigir “todo el peso de la ley”, “castigar hasta sus últimas consecuencias” e incrementar las penas a los violadores de los derechos humanos. Tampoco hay iniciativas de los legisladores al respecto.

En cambio, hace unos días y con gran despliegue mediático, se anunció la detención en Mexicali de 9 agentes ministeriales estatales acusados de delitos contra la salud y de delincuencia organizada; y así, a diario, en todo el país, la difusión de grandes aseguramientos de drogas, capos, policías, dinero y armas… y todo sigue igual, o peor.

¿Supo alguien de la detención y presentación de los militares que provocaron la muerte de Ramón Durán y allanaron su domicilio, y que detuvieron de manera arbitraria y torturaron a su hija y su yerno, que continúan presos en el Cereso de Ensenada?

¿Esa es la “tranquilidad” que merecemos los bajacalifornianos? ¿Con esos métodos tendremos “mayor seguridad en todo el país”? Ahora los ciudadanos nos tendremos que cuidar y defender no sólo de los delincuentes y criminales, sino también de las autoridades civiles y militares supuestamente encargadas de nuestra protección y seguridad. A la violencia criminal se agrega la violencia institucional.

En justa medida, el gobernador Osuna Millán no sólo debería apoyar incondicionalmente las estrategias de Felipe Calderón para el combate al crimen, que han sido sancionadas incluso por los organismos internacionales, sino también escuchar a las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos y el dolor de sus familiares, sobre abusos que suceden a diario en el estado a manos de las fuerzas armadas, la Policía Federal y la Policía Estatal. Tantas denuncias y tantas quejas no podrían ser casualidad. Y lo que falta.

*Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, AC

LA MUERTE DE RAMON DURAN GARCIA.doc

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WENR, March 2010: Americas

It’s a real pity that the latest world news about mexican educational system has not been the exception in being impregnated by the whole wave of violence that lately hast struck Juárez City, Chihuahua, in that border and northern state of Mexico. Regretably, this is the truth. I hope we can be able soon as a society to put a stop to this and to focus our human capacities in the wonderful abilities we can deploy as human beings as in arts, sciences, techniques, which are at the core of education abroad. FFM.

Mexico

Cross-Border Studies Shuttered Due to Violence

The University of Texas at El Paso has suspended activities in neighboring Juárez as drug-related violence in the Mexican border town escalates. The University of Texas planned the new campus for its M.B.A programs with cross-border traffic in mind, building it just a mile from Mexico. But over the past year, escalating drug-related violence in El Paso’s sister city, Ciudad Juárez, has forced the university to suspend sponsored activities across the Rio Grande, including business-school exchanges.

And while students at the new downtown center will continue to study international business, they will mingle with their Mexican counterparts mainly over the internet, or on their home turf in El Paso.

“The violence across the border has had a devastating impact on us,” says Diana S. Natalicio, who joined the faculty in 1971 and has served as El Paso’s president since 1988. The violence directly across the border stems from a battle between the rival Juárez and Sinaloa drug cartels that has transformed a former tourist town into one of the most dangerous cities in the world. Last year alone, 2,600 people were murdered in Juárez, a city of 1.4 million people, after more than 1,600 killings in 2008.

The business school isn’t the only part of the university being affected. Teacher-education programs can no longer send students to assist in Mexican schools, while students in health fields, such as nursing and health promotion, cannot practice their skills in clinics across the border. All have been deferred until further notice. The loss is felt deeply at a university where nearly 75 percent of the students are Hispanic, and up to a quarter of the students in some programs are Mexican citizens. To make up for all but banning sponsored travel anywhere in Mexico, El Paso has stepped up partnerships and programs in South America and Asia.

Other border universities, including the University of Texas at Brownsville and the University of Texas-Pan American, in Edinburg, have similarly become more cautious about approving study in Mexico.

vía WENR, March 2010: Americas.