No hay memoria

Pues fuera de la “sorpresa”, que ni era tal, pues ya estaba anunciada desde hace años, literalmente (la mancha voraz del priista que todos llevamos dentro se veía regresar en un visceral mar de descontento social), nosotros no ganamos nada, sólo cambiamos de mafia. La gente votó por el PRI porque está harta del PAN y votó para sacar a las ratas. Y así como olvidó las fechorías de los PRI-meros, olvidará las de los hoy derrotados, añorará viejos tiempos, enaltecerá las virtudes del “cambio” y la “alternancia” y en 2016 votarán por el PAN para sacar a la sanguijuela priista.

Actualización: Me preguntan que “y entonces, ¿qué propongo?”. En primer lugar, la solución no proviene de una sola persona, pero sí estoy convencido de que hay que cambiar el SISTEMA para mejorar las reglas de trabajo de la política y la administración pública (el gobierno). El buen funcionamiento del sistema no debe depender de la “buena voluntad” de los gobernantes o las gobernantes en turno, sino que debe estar intrínsecamente inscrito en las reglas de funcionamiento del mismo.

Dicho lo anterior, creo que lo que debe suceder es que la gente no sólo cumpla su “deber ciudadano” de ir a votar (aunque ya sería un logro), sino que se involucre activamente en la política; ya sea desde el punto de vista de las asociaciones civiles y agrupaciones políticas de todo tipo, pero también, desde el punto de vista de la política partidista. Esto es un círculo vicioso. Me explico: la gente preparada y honesta no quiere entrarle a los partidos porque son un asco y los partidos son un asco porque no hay (suficiente) gente preparada y honesta. Se tiene que romper ese círculo vicioso y los ciudadanos tenemos que dar ese paso. No podemos esperar a que los partidos sean un orgullo de lucha social, es ahora cuando más se necesita que l@s ciudadan@s honest@s le entren a los partidos políticos, se organicen, los tomen, los hagan suyos y los lleven por el rumbo que deberían de ir, que se recobren las ideologías. Eso sería una solución. Tomando los partidos, se pueden reformar las leyes para quitarle poder (y dinero) a los mismos, cosa que nunca se van a quitar los que están ahí, vamos a quitarle la posibilidad del clientelismo y el nepotismo a los políticos, que toman las administraciones como botín y bolsa de trabajo para quienes les ayudaron a llegar a donde están. Hay que profesionalizar la administración pública. En la presidencia del DIF no debe estar la esposa del presidente en turno, sino la persona, independientemente de su género, que tenga los mayores méritos, experiencia y capacidad para el puesto. Igualmente al frente de cada una de las secretarías de estado y la gran mayoría, si no todos, los puestos de trabajo en la administración pública, deben estar las personas más profesionalmente capacitadas y no deben de poder ser designadas arbitrariamente por el o la presidente en turno. Esto mejorará nuestra administración pública. En resumen, lo más importante es el “empoderamiento” ciudadano, la toma de la política, la concientización social, la profesionalización de la administración pública y la educación, esto último indispensable para mejorar la democracia. No sólo hay que quejarse, hay que estudiar, y actuar congruentemente. Entendamos que nuestro bienestar depende del de muchos, si no todos, los demás. Dar a los demás es dar a uno mismo.

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